Silvia Suazo — psicología y psiconutrición

TDAH · 6 min de lectura

¿Qué es el TDAH? Señales, tipos y cómo se aborda

Inquietud no es siempre TDAH. Antes de preocuparte, te cuento con calma qué es realmente, cómo se reconoce y qué se puede hacer.

Si has llegado hasta aquí es porque algo te preocupa: tu hijo se distrae, le cuesta terminar las cosas, parece que no escucha o no para quieto. Respira. Que un niño sea movido o despistado no significa automáticamente que tenga TDAH. Pero conocer de qué hablamos te ayuda a observar con criterio y a decidir, sin alarmas, si conviene consultar.

Qué es el TDAH

El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) es una forma distinta en que el cerebro regula la atención, el impulso y, en algunos casos, el nivel de actividad. No es falta de inteligencia ni de educación: niños muy capaces y bien acompañados también lo tienen. Es una condición del neurodesarrollo, lo que significa que está presente desde edades tempranas y acompaña a la persona a lo largo del tiempo, aunque se manifieste de formas diferentes según la edad.

Los tres tipos

No todos los TDAH se ven igual. Se describen tres presentaciones:

  • Inatento: dificultad para sostener la atención, despistes, pierde cosas, parece soñador. Pasa más desapercibido, sobre todo en niñas.
  • Hiperactivo-impulsivo: movimiento constante, le cuesta esperar el turno, responde antes de tiempo, actúa sin pensar.
  • Combinado: aparecen rasgos de los dos anteriores. Es la presentación más frecuente.

Señales que conviene observar

No para diagnosticar en casa —eso es trabajo profesional— sino para saber cuándo merece la pena consultar. Fíjate en si estas dificultades aparecen en más de un entorno (casa y cole), se mantienen en el tiempo y le generan malestar real o le limitan:

  • Le cuesta arrancar y terminar tareas, aunque quiera hacerlas.
  • Se distrae con cualquier estímulo y olvida instrucciones de varios pasos.
  • Pierde u olvida material con frecuencia.
  • Le cuesta organizarse, calcular el tiempo o esperar.
  • Frustración intensa o muy rápida ante las dificultades.
Una señal aislada no dice nada. Lo que importa es el conjunto, la intensidad y cuánto le afecta en su día a día.

Cómo se evalúa

El TDAH no se diagnostica con una sola prueba ni en una sola sesión. Una evaluación neuropsicológica rigurosa combina entrevista con la familia, información del colegio, cuestionarios validados y pruebas específicas de atención y funciones ejecutivas. El objetivo no es poner una etiqueta, sino entender cómo funciona tu hijo para poder ayudarle mejor.

Qué se puede hacer

Hay mucho que hacer, y casi siempre con buenos resultados. El acompañamiento suele combinar trabajo con el niño (estrategias de atención, organización y regulación emocional), orientación a la familia y coordinación con el colegio. En algunos casos, y siempre valorado por un profesional médico, puede plantearse apoyo farmacológico. Además, si hay diagnóstico, tu hijo puede tener derecho a una beca NEAE y a adaptaciones en el aula.

Lo importante

El TDAH no define a tu hijo: es una parte de cómo funciona. Bien entendido y acompañado, deja de ser un muro para convertirse en algo manejable. Si después de leer esto sigues con dudas, no tienes que resolverlas sola.

¿Crees que tu hijo podría tener TDAH?

Una primera conversación, sin compromiso, para ver juntos qué le pasa y cómo ayudarle.

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